Mensaje

Gracias por leer hasta aquí.

Quisiera decirte que si tú todavía no sueltas a esa persona que fue tu planeta, tu primer amor, tu todo, no estás roto por sentir así. Aunque duela recordar cada momento que pasaron juntos, aunque la memoria insista en traer risas, promesas y silencios que ya no existen, eso no significa que debas quedarte atrapado ahí.

Recordar duele porque fue real. Porque en algún punto te sentiste en casa con alguien más. Y aceptar que ese lugar ya no existe es una de las pérdidas más difíciles de procesar. No te apresures a olvidar; nadie sana borrando. Se sana entendiendo que lo vivido cumplió su propósito, incluso si terminó.

A veces, soltar no es dejar de amar, sino dejar de aferrarse a lo que ya no puede volver a ser. Esa persona fue tu mundo en un momento de tu vida, pero no tiene que ser tu futuro. El amor que diste no se perdió: te pertenece, te formó, te enseñó a sentir con profundidad.

Está bien extrañar. Está bien llorar lo que no fue. Pero también está bien seguir adelante, incluso con el corazón cansado. Porque algún día mirarás atrás y no dolerá tanto. No porque haya dejado de importar, sino porque habrás crecido alrededor de ese recuerdo.

Y cuando llegue ese momento, entenderás que amar así nunca fue un error. Fue una parte de ti aprendiendo a vivir.

¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar